San Xoán 2026: una noche de fuego, música y alegría gallega

El pasado sábado 27 de junio, A Casa de Galicia Centro Histórico-Cultural celebró una nueva edición de San Xoán, una de las noches más esperadas del año. Más de 130 socios se reunieron en nuestra sede «Hijos de Galicia» para vivir una velada de fuego, música, baile y tradición gallega que quedará en la memoria de todos los presentes.

La noche arrancó con la cena y el baile de los socios, que desde el principio marcaron el tono festivo y cálido de la celebración. En ese ambiente, nuestro ballet folclórico Obradoiro y la escuela de gaitas y percusión Celestino Pichel ofrecieron actuaciones que arrancaron ovaciones y llenaron el salón del sonido y el movimiento más genuinamente gallego.

Una noche de arte y cultura gallega

Ballet folclórico Obradoiro — una actuación que emocionó a todos los presentes

Escuela de gaitas y percusión Celestino Pichel — el sonido de las gaitas llenó la noche de Galicia

Baile de los socios — presente durante toda la noche

El momento cumbre llegó con la preparación de la queimada. Antes del conjuro, los socios vivieron el ritual más íntimo de la noche: cada uno escribió en dos papeles. En uno, aquello que quería dejar atrás — y ese fue arrojado al fuego. En el otro, su deseo o pedido para el año que comienza — ese se guarda, para quemarlo cuando se cumpla. Un ritual cargado de simbolismo que conecta a cada persona con lo más profundo de la tradición gallega.

Fue entonces cuando nuestro brujo de A Casa de Galicia tomó la palabra. Con su conjuro, sus ocurrencias y una presencia que hizo reír y emocionar a partes iguales, condujo la queimada con una maestría que el público supo reconocer con aplausos. El fuego azul iluminó los rostros de los presentes mientras las palabras antiguas resonaban en el salón.

Al calor de ese momento mágico comenzó el baile de brujos y meigas, acompañado por el sonido de las panderetas, llenando el salón de movimiento y alegría mientras la queimada terminaba de prepararse.

El cierre de la noche

Las rosquillas acompañaron la queimada en ese momento de comunidad alrededor del fuego. Luego los socios volvieron a la pista para el baile final que cerró una noche inolvidable.

Cada socio se llevó al partir un papel con el conxuro de la queimada y una ramita de romero — un recuerdo pequeño que encierra todo el espíritu de San Xoán y de nuestra Casa.

Queremos agradecer a todos los que estuvieron presentes, a nuestros artistas y profesores, y a cada uno de los que hacen posible que estas noches sucedan año tras año. San Xoán nos recuerda por qué existimos: para mantener viva la cultura y el alma gallega en Uruguay.

¡Ata o ano que vén!

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